sábado, 12 de junio de 2021

Permiso para vivir

Como ese momento en que despiertas y aún puedes remolonear un ratito más, como unas tostadas y un café recién hechos en la cama, como un paseo a primera hora de la mañana con el aire fresco estirando la piel y tu lista de Spotify sonando a todo volumen.

Como la abuela que da dinero a su nieto a escondidas, como la adrenalina antes de subir el telón y salir al escenario, como la celebración de las mejores noticias, como el ‘tú hazlo que no le digo nada a tu madre’.

Como el sabor del primer beso y el del segundo, el tercero…, como el olor de casa a la vuelta de un viaje, como pisar la arena el primer día de playa, como saber que con la siguiente jugada, ganas.

Como creerte Anna Scott (Julia Roberts) afirmando que se quedará en Notting Hill de manera indefinida, como una sonrisa de vuelta, como probarte infinitamente, como bailarte bajo la luna.

Así te quiero disfrutar, Vida mía.


                               RJ

miércoles, 9 de junio de 2021

Huellas

Hablar con ellos es pensar en voz alta, es sonreír cuando veo su nombre en el teléfono, es saber que nunca conduzco sola, es escuchar una canción y recordar nuestras historias. 

Es el deseo de un abrazo de los que abrigan el alma, el ‘te echo de menos’ un día cualquiera, la sonrisa con la sorpresa de una visita inesperada, un ‘necesito tu consejo’, el ‘tomamos un café y me cuentas qué pasó’. 

Son las risas de las que dejan agujetas, la calma cuando te puede el miedo, el brindis por nosotros que tanto merecemos, o no, pero eso da igual, aquí se brinda y se apoya por si acaso.

Son esos regalos que la vida te pone en el camino y que desenvuelves poco a poco, no hacen falta prisas. Conversaciones de horas en las que llorar, reír y planear es inevitable, no siempre en ese orden. 

Son las palabras de cariño que a mí me dan un pellizco en la tripa y me emocionan. Es el ‘te quiero’ que no necesita de una voz para sentirlo, es el ‘cuando me necesites, ahí estaré y si te equivocas, también’.

Porque no hay tatuaje más bonito que el que te hacen los amigos en el corazón.


                                     RJ

sábado, 5 de junio de 2021

Superviviente

Me equivoqué, sí, y muchas veces, no me da miedo ni vergüenza reconocerlo. Cada fallo me enseñó más que cualquier acierto, aprendí a quién podía y a quién no debía dejar traspasar mi zona de seguridad.

Quizás se han escrito historias en mi vida que pude evitar, demasiadas, me equivoqué una y otra vez. Como aquella vez que intenté ayudar a alguien que estaba hundido y sin salida, y todo se volvió en mi contra, y lloré, y me encerré, y aún sufro al recordarlo.

He aprendido que lo que soy ahora es fruto de heridas que cicatrizaron y dejaron su huella marcada para no olvidar, porque no es verdad que duela menos la segunda vez que se cura la misma herida, duele igual o, posiblemente, más.

Supe que las malas experiencias me llevaron a personas, lugares, libros, canciones... que nunca sustituiría, porque ese es mi yo, el que se ha construido piel a piel, superviviente de batallas perdidas, luchadora por quien lo merece y pasota de lo irrelevante.


Prometo seguir aprendiendo de la vida, porque vivir también es eso, un aprendizaje infinito para saber vivir.




                                                                RJ



sábado, 10 de abril de 2021

Libertad sin filtro

Permíteme que ría aunque llore a tus espaldas, que busque mi refugio en la soledad de una pared blanca, que baile y cante esa canción que siempre me dibujará tu imagen.

Permíteme ser el humo de un cigarro cuando no le das una calada, el aire que mueve las alas de una paloma, la mirada que busca en el recuerdo, ese grano de arena que aún nadie ha pisado. 

Déjame caminar descalza sin destino, comerme los agujeros de un queso gruyere sin fruncir el ceño, guardar el olor de tus abrazos, sentirme niña con 34 años. 

Quiero despeinarme a cualquier hora, decirle a la del espejo “¡siempre adelante!”, volver allí si lo necesito, quiero ser yo sin preocuparme de ellos.


                          RJ

domingo, 10 de enero de 2021

Bebo cuando miento

Yo nunca he bailado un lento y olido tu perfume sobre el cuello. (Bebo un trago)

Yo nunca he pensado en ti cuando estás lejos. (Bebo un trago)

Yo nunca he sentido un escalofrío al sentir el roce de tus manos. (Bebo un trago)

Yo nunca he sonreído al ver tu mensaje de buenos días. (Bebo un trago)

Yo nunca te he abrazado hasta acompasar nuestra respiración. (Bebo un trago)

Yo nunca te he besado con los ojos cerrados. (Bebo un trago)

Yo nunca he acariciado tu cuerpo hasta sudar. (Bebo un trago)

Yo nunca te he deseado mientras hacíamos el amor. (Bebo un trago)

Yo nunca te he querido. (Otra copa, por favor)



                                                         RJ

lunes, 21 de diciembre de 2020

Partidas ganadas

Me peiné muchas veces hasta desenredar el pelo por completo, para que al salir a la calle una ráfaga de aire me devolviera los nudos y recordarme que no todo depende de mi.

Caminé paso a paso persiguiendo algo que sólo me hacía obsesionarme, sin ver que el recorrido dibujaba círculos y me devolvía una y otra vez al punto de partida.

Me ahogué en vasos de agua que estaban medio vacíos, porque en realidad no tenía sed, sólo ansias de quererlo todo ahora, y se me olvidaba respirar.

Yo sola entré en laberintos sin sentido con la única intención de señalar el camino a los que tenía detrás, sin saber que ellos encontraron otros caminos más sencillos y se callaron sin vergüenza alguna.

Pero de todo aprendí.

Aún sigo siendo inocente, sí. Pero la vida me enseñó a tener siempre un plan B, C y D, a guardarme un AS bajo la manga, a sacar la escalera de color en el momento adecuado, a callar y a gritar, a saber que cuando estás en el suelo tumbada, la única solución es respirar y levantarte.

De todo aprendí y sigo aprendiendo.

La partida continúa.


                                                      RJP

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Princesas de negro

Hoy quiero contarte un cuento en el que no hay ninguna princesa en peligro, porque ella era lo suficientemente fuerte como para desenfundar su espada y luchar. Muchos habitantes del reino no pensaron que fuera capaz de salir de su castillo. Su familia creía en ella, pero temía que esa valentía, que parecía tener la princesa, se desvaneciera en cada batalla perdida, aunque ella sabía perfectamente que sus fracasos no le iban a impedir ganar la guerra.

Cuántas veces le preguntaron por su príncipe. Pero tenía claro, que ella era su prioridad y, en realidad, no sabía si quería un príncipe, o una princesa. Se sentía aburrida de la necedad y muy curiosa con todo lo que podía venir. Abierta a descubrir el mundo más allá de los muros que construye la sociedad. Ser ella misma, sin estar al cobijo de ningún árbol. 

La princesa sólo quiere vivir, ser feliz, sin sentirse menos que nadie, sin ser juzgada, sin tener que pensar en qué van a decir, sabiendo que ella también es capaz de volar si se lo propone. 

                                       RJP

Permiso para vivir

Como ese momento en que despiertas y aún puedes remolonear un ratito más, como unas tostadas y un café recién hechos en la cama, como un pas...