domingo, 19 de febrero de 2012

Señoras y señores, niños y niñas, el circo nos presenta su función

A medida que pasan los años, la vida se va pareciendo cada vez más a un circo. En él nosotros protagonizamos cada uno de los números de la función de cada día. Somos el presentador cuando tenemos que hacer amigos porque damos a conocer lo que somos y cómo somos, en ocasiones nos tocará ser domadores de fieras, fieras que sólo plantándoles cara irán por el camino que dictemos nosotros mismos y no debemos bajar la guardia o nos comerán. La actuación del payaso siempre es agradable de ver, es bueno reirse de uno mismo y, por supuesto, hacer reir a los demás, dejar ver nuestro buen humor, las alegrías, hacer de un problema una broma que al final siempre sale bien parada o mal (pero con ironía)... Cuando nos subimos a lomos de un elefante simboliza esos momentos de la vida en que notamos que pasan muy lentamente, con pies de plomo, pero si miras alrededor te das cuenta que el tiempo sigue su curso, que eres tú el que avanza a paso lento. También tenemos nuestros momentos en la cuerda floja donde tenemos que aguantar el equilibrio de forma casi imposible pero hay que pensar que llegaremos al otro extremo de la cuerda. De malabarismo no hace falta decir mucho en los tiempos que corren, sólo hay que pensar en la economía...

Payasos, músicos, trapecistas, malabaristas, domadores, etc. Sin darnos cuenta actuamos en una función cada día y si la cosa no va bien, siempre tenemos la posibilidad de desmontar la carpa y empezar de nuevo en un lugar diferente.
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