lunes, 10 de mayo de 2010

Vacío

Aún recuerdo el día que llegó, venía con mi hermano desde Córdoba y cuando entró en casa quise ayudarlo con las maletas y mis padres me dijeron, "ayúdalo mejor a coger esta mochila" y cuando la fui a coger, allí estaba, una bolita de pelo blanca, sentadito, graciosísimo, me dieron ganas de tirarle el rollo de papel higiénico a ver si hacía lo mismo que el perro del anuncio. Yo no me esperaba que llegara esa cosita, pero así fue, un 19 de diciembre entró en mi casa.

Fueron muchas las opciones de nombres, Van Gogh, Figo, ... al final, el nombre que mejor le quedaba era el de Lucky, "afortunado",  porque había llegado a una familia que seguro lo cuidaría con mucho cariño. Y así ha sido hasta su último día de vida, ha sido un perro muy noble, cariñoso, juguetón, alegre...el mejor de los amigos.

Nunca pensé que su pérdida fuera tan dramática como lo está siendo, mi padre ha llorado como nunca, mi madre, a pesar de que no quería perro, lo ha querido con locura, mi Pepa...ufff para qué hablar, y yo, como es lógico, lo echo de menos muchísimo. Todos lo queríamos mucho, ahora mi casa está más vacía que nunca, ahora nadie viene a saludarnos y a hacernos una fiesta cada vez que uno de nosotros entramos en casa, esos ojitos expresivos con los que Lucky nos hablaba se cerraron ayer para siempre. Sin duda siempre lo llevaremos en el corazón porque ha sido y será el mejor perro que hemos podido tener. Seguro que si existe el cielo de los perros, él está allí.

Puede que muchos no entendáis que se pueda querer tanto a una mascota pero eso es porque  seguro no habéis tenido una. Son como un miembro más de la familia.
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